La ciudad de Nueva York fue testigo de un choque de trenes que inauguró las emociones del Grupo C del Mundial 2026. En un duelo de alto voltaje táctico, Brasil y Marruecos empataron 1-1, dejando claro que este sector será una batalla sin cuartel donde cada punto se venderá muy caro.
En el arranque, al minuto 2, Marruecos mostró una mejor disposición táctica, sorprendiendo a una Canarinha que se replegaba en dos líneas muy marcadas ante la posesión africana.
La primera gran oportunidad llegó al minuto 6, cuando una serie de errores defensivos de Brasil dejó el balón servido a los pies de El Aynaoui; el mediocentro no lo pensó dos veces, pero su disparo careció de dirección, dejando escapar la opción más clara hasta ese momento.
Brasil respondió al minuto 14 con una gran acción individual de Vinicius Jr. por la izquierda. El madridista sacó un centro medido, pero Igor Thiago no pudo conectar con la fuerza necesaria y terminó perdonando una ocasión clarísima de gol.
Poco después, al minuto 19, fue el propio Vinicius quien buscó el protagonismo, intentando un control de alta dificultad para quedar mano a mano, pero el defensor Diop estuvo atento para desviar a córner en el último segundo.
La paridad se rompió al minuto 21 gracias a una genialidad de Brahim Díaz. El jugador del Real Madrid recibió el balón lejos del área y, con una visión de juego privilegiada, filtró un pase perfecto al espacio entre los centrales brasileños. Ismael Saibari capitalizó el desmarque con una calma pasmosa, picando el balón ante la salida del arquero para poner el 1-0.
El golpe al orgullo brasileño fue inmediato. Al minuto 32, apareció el mejor jugador de los sudamericanos: Vinicius Jr. Cuando su equipo más lo necesitaba, Vini encaró por derecha dentro del área rival y sacó un latigazo tremendo que batió a Bono.
Una reacción de pura jerarquía para igualar los cartones antes de irse al descanso. Justo antes del entretiempo, al minuto 40, se vivió un duelo aparte cuando Brahim le devolvió el favor a su compañero de club, aprovechando un mal control de Vinicius para robarle limpiamente el esférico.
La segunda mitad inició con Brasil volcado al frente. Al minuto 53, Igor Thiago tuvo la remontada en sus pies, poniendo en apuros a Bono, quien evitó el gol in extremis.
El partido se tornó más físico y trabado, reflejado al minuto 59, cuando Raphinha se interpuso entre Mazraoui y el balón, absorbiendo un golpe duro para sacar una falta vital que le dio oxígeno a la zaga brasileña.
El dominio brasileño crecía, y al minuto 67, el propio Raphinha estuvo a centímetros de anotar; el atacante no alcanzó a tocar un balón que se paseó por toda el área pequeña ante la mirada atónita de la defensa marroquí.
Al minuto 78, el mismo Raphinha volvió a probar a puerta, pero Bono atrapó el esférico, aunque quedó notablemente adolorido por un mal gesto al atajar.
El drama alcanzó su punto máximo al minuto 83, cuando Diop entregó un pase terrible en la salida que dejó a Raphinha solo frente a la portería. Sin embargo, el arquero marroquí se agigantó, tapando el mano a mano con unos reflejos felinos y salvando a Marruecos de un error dramático que pudo costarles el partido.
Con el pitazo final, Brasil y Marruecos sellaron un empate que deja muchas interrogantes en el equipo de Ancelotti y confirma el crecimiento exponencial de los Leones del Atlas.
