El panorama para el Deportes Savio se ha vuelto completamente oscuro a escasos días para que comience el nuevo torneo de la Liga de Ascenso en Honduras. De manera inesperada, el querido equipo de Copán ha entrado en una profunda crisis institucional. Esto se debe a que toda la junta directiva del club, liderada por la licenciada Wendy Guerra, presentó su renuncia irrevocable debido a irreconciliables diferencias con la otra facción administrativa.
Por lo tanto, la ruptura se originó por la imposibilidad de compartir la gestión con Bernardo "Nardi" Alvarado. En ese sentido, Guerra denunció públicamente que existían visiones opuestas sobre el trato que debían recibir los jugadores. Como consecuencia de estas disputas, el proyecto deportivo que buscaba el regreso a la Primera División se ha venido abajo por completo.
Presupuestos de hambre y condiciones inhumanas
El punto crítico que detonó la salida de la directiva fue la propuesta de recortar drásticamente los gastos básicos del plantel. Según la expresidenta, la otra parte pretendía destinar apenas 130 lempiras diarios para cubrir el almuerzo y la cena de cada futbolista. Además, se pretendía hospedar al equipo en lugares que no garantizaban servicios mínimos como camas limpias, agua potable o luz eléctrica.
"No pueden haber dos presidentes, sobre todo cuando no compaginamos. Yo entiendo que un jugador debe alimentarse bien y él solamente quiere que el equipo coma con 130 lempiras diarios", manifestó Guerra visiblemente molesta ante la falta de empatía con los deportistas.
Por si fuera poco, esta precariedad logística espantó al nuevo cuerpo técnico. La directiva saliente ya tenía un acuerdo cerrado con el experimentado entrenador hondureño Reinaldo Tilguath. Sin embargo, cuando el estratega conoció las deficientes condiciones de alimentación y vivienda que le ofrecían al plantel, rechazó el puesto de inmediato afirmando que la situación "no era humana".
Incertidumbre total en Copán
Actualmente, el panorama para el Deportes Savio es dramático. Los futbolistas se han quedado completamente desamparados a las puertas del inicio del campeonato. En este momento, la plantilla no sabe dónde va a comer ni dónde va a dormir para encarar sus compromisos deportivos.
En conclusión, la afición copaneca se encuentra sumamente preocupada. Si no aparece un grupo inversor que asuma la responsabilidad legal de manera inmediata, la participación del histórico equipo en la segunda categoría corre un grave peligro.
