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Él es mi rival pero también es mi hermano

Rely Maradiaga, del staff de Deportes TVC, nos cuenta un relato fantástico sobre una gran rivalidad

Él es mi rival pero también es mi hermano La columna de Rely Maradiaga. - Foto Invicto/Ted Brand Studio

Respeto sus habilidades y estoy seguro de que respeta las mías.
Nos hemos hecho daño en el juego, siempre queriendo ser mejor que el otro, pero en esa rivalidad hemos encontrado que somos mejores que hace 15 años, cuando comenzamos a vernos frente a frente.

Sin jugar contra él, quizá yo no sería tan bueno al momento de enfrentarme a otros jugadores. Luchando contra él aprendí, que un enemigo es capaz de hacerte mejorar mucho más que un compañero.

He gritado goles con toda el alma, y más de alguna vez, el también me gritó goles en la cara. Es lo lindo de este juego, que siempre estás a un segundo, a un instante, de la gloria o de la vergüenza.

Él siempre ha jugado con el Barcelona, yo por muchos años jugué con el Real Madrid. Pero ahora, defiendo los colores de un cuadro italiano. Él se mantiene con el Barça. Ya no están los Iniestas o Xavis que me volvían loco tocando la pelota cien mil veces por partido. Pero él se mantiene fiel al escudo azulgrana.

Aunque, un día dijo que dejaría de jugar con el Barcelona. Lo imaginé con el PSG o el Manchester City, pero por alguna extraña razón se quedó con el cuadro catalán. Siento que el próximo año, cambiará de equipo. Esta vez que jugamos, no lo vi cómodo ni feliz.

Es capaz de sorprenderme a pesar de que tenemos tantos años de enfrentarnos.
Yo le gano un partido, el me gana el siguiente. Yo le marco un gol doloroso de cabeza y en el siguiente duelo, el deja tres defensores en el camino para luego definirla cruzado.

Los amigos que tenemos, siempre nos comentan lo que está haciendo el otro, y por lo general me asalta un pensamiento:
“Le estás ganando a cualquiera, menos a tu rival más grande”.

Cada vez que vamos a enfrentarnos, pienso que es una linda oportunidad de recordar los años, donde jugábamos más seguido.

Ahora, los destinos se han alejado un poco, pero siempre estoy pendiente de lo que gana y sé que él también está pendiente de los trofeos que conquisto.

Ahora, hay menos oportunidades de jugar entre nosotros, pero cuando se da, parece que retrocedemos en el tiempo. Nos sentimos más jóvenes y sonreímos, porque al fin de cuentas, este juego se hizo para esas dos cosas, para reírnos y para intentar ser mejor que el otro.

Esta fue la historia de mi rivalidad en el FIFA con mi hermano Luis Maradiaga.

Arriba, una bonita foto de Cristiano y Messi.

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