En una noche que quedará grabada con letras de oro en los libros de historia del fútbol sudamericano, la selección de Paraguay firmó una auténtica gesta al eliminar a la poderosa Alemania en la tanda de penales (4-3 tras un dramático 1-1) en el estadio de la ciudad Boston, sellando su boleto a los octavos de la Copa del Mundo de la FIFA 2026.
El planteamiento táctico de Gustavo Alfaro volvió a ser una obra de arte de la resistencia. Aunque Alemania avisó temprano al minuto 5 con un remate cruzado de Deniz Undav a pase de Florian Wirtz, la Albirroja aguantó el chaparrón defensivo.
El premio a la paciencia llegó de forma espectacular al minuto 41: tras un córner, Miguel Almirón armó una genialidad en profundidad para Matías Galarza, quien colgó un centro preciso al corazón del área para que Julio Enciso, con un cabezazo picado monumental, batiera a Manuel Neuer y desatara la locura en las gradas.
En el complemento, el drama se elevó a niveles insospechados. Al minuto 49, un terrible error de Joshua Kimmich dejó a Enciso mano a mano frente a Neuer, pero el arquero bávaro salvó a bocajarro. Alemania, volcada por las bandas, encontró el premio al minuto 54 cuando Kai Havertz le ganó en el salto a José Canale y, con un frentazo de espaldas, firmó el 1-1 tras un centro envenenado de Wirtz.
A partir de ahí, emergió la figura mítica del guardameta Carlos Miguel Coronel Gill, quien al 77' le sacó un remate a quemarropa con reflejos felinos al propio Havertz.
El partido se fue a la prórroga y al minuto 102 estalló la gran polémica de la noche. Jonathan Tah anotó de cabeza lo que parecía el triunfo alemán, pero tras una angustiosa revisión en el VAR, el árbitro Jalal Jayed anuló el gol por una pantalla y falta previa de Waldemar Anton sobre el portero Gill.
La decisión desató la furia de Julian Nagelsmann, quien se fue amonestado. Al 118', Gill volvió a vestirse de héroe al contener en la línea un cabezazo letal de Anton.
Tras 120 minutos de pura batalla física, la llave se definió desde los doce pasos. En una tanda no apta para cardíacos que se estiró hasta la muerte súbita, la fortuna y la jerarquía sonrieron del lado sudamericano.
El destino le tendría preparada una revancha de película al defensor José Canale, quien tras haber sufrido con Havertz en el partido, ejecutó con una frialdad asombrosa el penal definitivo para decretar el 4-3 final.
Paraguay deja fuera a una gigante de Europa y se mete de lleno entre las ocho mejores selecciones del planeta de cara a la ronda de cuartos de final.
