El fracaso de la selección de El Salvador en la Liga de Naciones de la Concacaf, donde se confirmó su doloroso descenso a la Liga B tras un amargo empate ante Martinica, abrió un panorama de incertidumbre en el banquillo cuscatleco.
Si bien el técnico colombiano Hernán Darío Bolillo Gómez se había planteado inicialmente dejar su cargo si no lograba mantener a la categoría máxima al combinado nacional, el estratega dio un giro radical a su postura a su llegada al país.
Ante los medios de comunicación que lo esperaban en la terminal aérea, el timonel sudamericano manifestó su firme deseo de continuar al frente del proceso a pesar de los malos resultados y la fuerte presión del entorno.
"Yo espero el análisis del presidente. Yo no me quiero ir, de verdad, porque a pesar de todas las dificultades, de la gente que hay en contra, también hay mucha gente a favor, hay mucho apoyo".
Decisión en la federación de El Salvador
El Bolillo Gómez aclaró que todavía no ha abordado el tema de su continuidad con Yamil Bukele, presidente de la Federación Salvadoreña de Fútbol (FESFUT), señalando que es un asunto que se discutirá más adelante.
Mientras tanto, el técnico destacó que tanto él como sus dirigidos tienen el deseo intacto de seguir luchando por la selección y trabajando en un proyecto que, a su juicio, todavía se encuentra en desarrollo.
Al repasar los momentos más duros de esta fase de grupos, el entrenador colombiano volvió a calificar como un "accidente" la abultada goleada sufrida semanas antes en su visita a Guatemala, restándole normalidad a ese tipo de marcadores adversos en el fútbol internacional.
Asimismo, sobre el duelo definitivo ante Martinica, reconoció la dificultad de enfrentar a selecciones caribeñas que cuentan con futbolistas formados en Europa, destacando el orden y la capacidad física mostrada por sus muchachos a pesar de no haber alcanzado el objetivo de la permanencia.
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