Tras el cierre del gigantesco Mundial 2026 en Norteamérica, una revelación de alto impacto político y deportivo ha sacudido a los principales organismos globales.
El presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, está impulsando activamente la candidatura de Gianni Infantino, actual presidente de la FIFA, para convertirse en el próximo Secretario General de la Organización de las Naciones Unidas (ONU).
De acuerdo con un informe publicado por el diario estadounidense The Post, el mandatario norteamericano considera que el dirigente suizo de 56 años posee las credenciales idóneas para suceder al portugués António Guterres, quien dejará el cargo a finales de este año tras completar dos mandatos.
"Es respetado por todos en el mundo y reconoce que tiene una habilidad especial para unir a la gente", reveló una fuente cercana a la Casa Blanca al citado periódico.
Una alianza consolidada en la Copa del Mundo
La relación entre Infantino y Trump se estrechó de forma notable durante el proceso de organización y desarrollo de la justa mundialista de 48 selecciones.
El titular de la casa matriz del fútbol mundial no escatimó esfuerzos para integrar al mandatario estadounidense en la agenda del torneo, llegando al extremo de otorgarle el primer "Premio de la Paz de la FIFA" en diciembre pasado.
Sin embargo, el camino de Infantino hacia la Secretaría General de la ONU no será sencillo:
Para asegurar el nombramiento, requeriría el respaldo del Consejo de Seguridad de la ONU (compuesto por 15 miembros, con derecho a veto de los 5 permanentes) y la posterior ratificación de la Asamblea General.
En la carrera también figura el argentino Rafael Grossi, actual director del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), quien busca refundar el organismo multilateral en medio de su actual crisis de legitimidad.
La sombra de la polémica: La llamada por Folarin Balogun
Esta sorpresiva postulación reaviva el debate sobre la delgada línea entre la política y el deporte. La controversia más ruidosa del reciente Mundial no involucró a ningún esquema táctico, sino al tándem Trump-Infantino tras la expulsión del delantero estadounidense Folarin Balogun en los 16vos de final ante Bosnia.
Cuando el atacante iba a perderse el crucial duelo contra Bélgica, la FIFA tomó la inédita decisión de suspender temporalmente la sanción automática de un partido luego de que Trump llamara directamente a Infantino para pedirle que "revisara la jugada".
Aunque el presidente de EE. UU. declaró posteriormente que no le ordenó un resultado específico pero argumentó que la baja de Balogun habría sido una "mancha" para el evento, el episodio desató durísimas críticas internacionales por la supuesta injerencia política en las decisiones arbitrales de la FIFA.
Hoy, esa misma alianza estratégica busca dar el salto del césped a la alta diplomacia mundial.
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