Con una contundente victoria 0-3 frente a Luis Ángel Firpo en la ida de los cuartos de final de la Copa Centroamericana, el Club Deportivo Olimpia dio un golpe sobre la mesa en el Estadio Cuscatlán. Pese a la abultada ventaja construida en la segunda parte, el director técnico albo, Eduardo Espinel, compareció en conferencia de prensa con un mensaje de absoluta cordura y exigencia: satisfacción por el resultado logrado de visita, pero advertencia directa hacia su plantel para evitar cualquier exceso de confianza de cara a la vuelta en Tegucigalpa.
"Si nosotros creemos que ya tenemos la llave cerrada porque hicimos tres goles acá de visita, podíamos cometer un gran pecado. La manera de poder seguir trabajando es hacerle entender a los jugadores que la humildad y el sacrificio no se negocian", sentenció el estratega uruguayo.
La sacudida en el entretiempo y los ajustes tácticos
Olimpia sufrió durante una primera mitad rocosa donde Firpo generó peligro y complicó la salida del León. Espinel reconoció que el trámite no estaba dentro de lo planificado y que fue necesario alzar la voz en el vestuario para hacer reaccionar al grupo.
"En el entretiempo tuvimos que decir algunas cosas en voz alta para despertar a los muchachos. Les hice entender que no estábamos haciendo un buen partido de visitante con un buen equipo como Firpo y aún así estábamos empatando. No teníamos nada que perder, todo era por mejorar", explicó el DT.
La clave del cambio en el complemento pasó por la reubicación táctica de Jorge Álvarez, autor del primer tanto. "Buscábamos que Jorge le ganara la espalda a los volantes internos de ellos. En el primer tiempo no encontramos ese pase entre líneas, pero en el segundo creíamos que debía arrancar de unos metros más atrás para tener más mano a mano y presencia en el área; ahí empezaron a llegar los goles", analizó.
"La historia ya no se juega más con la camiseta"
Cuestionado sobre si la categoría individual del plantel marcó la diferencia o si Firpo fue superado con facilidad, Espinel cortó categóricamente cualquier intento de demeritar al oponente salvadoreño:
"Ustedes piensan que Olimpia tiene más equipo que Firpo o se están dejando llevar por la historia. La historia ya no se juega más ni con la camiseta, eso se acabó. El fútbol ya se emparejó. Olimpia tiene su historia bien ganada, pero hoy el fútbol exige trabajar duro en cada partido", remarcó.
Sobre el desarrollo de las acciones y la efectividad mostrada por el Albo, el charrúa destacó la capacidad de lectura de sus dirigidos: "Hay muchas maneras de ganar partidos. No siempre teniendo la pelota se está controlando el juego. Supimos hacernos fuertes cuando no la tuvimos para minimizar su trabajo, y cuando tuvimos el viento a favor, mostramos la contundencia suficiente", apuntó.
Gestión de bajas, favoritismo y dedicatoria a la Ultra
Espinel también reveló por qué Jorge Benguché no vio minutos pese a figurar en la convocatoria: "Él estaba disponible si lo necesitábamos, pero no había entrenado prácticamente en cuatro días tras el último juego. Jorge precisa mucha potencia para mover su físico y sabíamos que corríamos riesgo. Por suerte encontramos el gol temprano en el segundo tiempo y no tuvimos que arriesgarlo", detalló.
De cara al duelo de vuelta y al calendario inmediato, el técnico fue claro en asumir el rol de Olimpia: "El jueves seremos los favoritos en nuestra casa y tenemos que hacernos responsables de ese partido, pero antes tenemos la cabeza puesta en el clásico del domingo por el torneo local", enfatizó.
Para cerrar, el entrenador dedicó el resultado a la afición olimpista que realizó el viaje hacia tierras cuscatlecas: "Quería dedicarle el triunfo a la hinchada, a la Ultra Fiel que hizo muchos kilómetros, gastó su dinero y tiempo. Es una demostración de por qué este es el club más grande de Centroamérica; cuando el equipo por ahí no andaba, empujaron para esta victoria", concluyó.
