El Barcelona solventó el derbi contra el Espanyol en el RCDE Stadium con dos goles en los cuatro minutos finales de Olmo (min.86) y Lewandowski (min.90) que dejaron en nada la presión de los blanquiazules, que acusaron su falta de acierto y el brillo de Joan García.
El portero era la sensación del choque por su pasado en el Espanyol, pero no se dejó hipnotizar por los silbidos. Sus actuaciones le convirtieron en el protagonista antes de las dianas. El anfitrión plantó clara y puso la mayoría de ocasiones, pero no tuvo acierto suficiente y no cerró el partido en el tramo final.
El Barcelona, una vez superada la presión inicial de los blanquiazules en el derbi, se adueñó del balón. Sin embargo, apenas conectó con sus puntas y no inquietó al portero Dmitrovic. La defensa periquita estuvo atenta a los pases filtrados y secó la pólvora de Flick. Ferran Torres y Lamine empezaron tímidos.
Raphinha y Rashford tampoco estaban enchufados. Aún así, el anfitrión tenía problemas para atacar de forma controlada. Ambos equipos estaban espesos. La presión para Joan García bajo palos, hasta el minuto 20, llegaba sólo desde la grada, que le recordaba su pasado periquito y su fichaje por el cuadro azulgrana este verano.
El guion cambió cuando Roberto Fernández puso a prueba la sangre fría del guardameta, que lució sus reflejos. El Barcelona se desperezó y Lamine Yamal, en uno de los primeros balones que recibió en condiciones, enseñó los dientes con un latigazo al segundo palo. Un fogonazo solitario, pero el derbi se encendía.
La emoción se concentró en el tramo final de la primera parte y el protagonismo volvió a ser para Joan García, ajeno a las hostilidades de la grada, con silbidos y pancartas. El portero catalán, en el minuto 39, salvó de forma estratosférica con su mano derecha lo que parecía un gol cantado tras un remate de cabeza de Pere Milla.
El Barcelona, en la reanudación, parecía incrementar su vocación ofensiva. Koundé forzó la aparición de Dmitrovic en el 54, hasta entonces muy cómodo bajo palos. La mayoría de ocasiones, de todos modos, seguían siendo para el Espanyol. Lo probaron Pere Milla y Roberto Fernández, pero su insistencia no se traducía en nada.
Joan García se empeñaba en hacer méritos para centrar la atención en sus actuaciones y no en los silbidos. En el minuto 64, rompió otra ocasión cantada de Roberto. El portero era la pieza mejor calibrada del Barcelona de Flick, que sacó a la vez a Pedri, Lewandowski y Olmo, sorprendentemente tibio en ataque.
También Dmitrovic quería acaparar los focos, evitando, en el 71, el 0-1 con una estirada estelar ante una ocasión de Eric García. En la siguiente acción, Pedri reclamó penalti al caer en el área blanquiazul, pero el árbitro no lo consideró. El partido estaba abierto en el RCDE Stadium.
El Barcelona mantenía su vocación ofensiva y el Espanyol, contra un Joan García blindado contra todo, tampoco quería dormir el encuentro. El entrenador Manolo González, de hecho, reforzó su ataque desde el banquillo sacando a Puado, su capitán y bandera, tras tres meses lesionado.
Con el derbi en su punto álgido y con el reloj presionando, Dani Olmo mató el choque. En el minuto 86, tras una asistencia de Fermín, Dani Olmo se revolvió en el área y desde la frontal clavó el balón en la cruceta. Dmitrovic no pudo salvar la diana. Falta otro más.
Con el Espanyol grogui, apareció Lewandowski. El polaco, que marcó su noveno gol en LaLiga, definió con elegancia otra jugada iniciada por Fermín. En cuatro minutos, el Barcelona desmontó la escalada previa del Espanyol y se llevó los tres puntos del derbi catalán para afianzarse como líder de Primera División.
