La polémica estalló con fuerza en el cierre del primer tiempo entre Inglaterra y Noruega. Jude Bellingham anotó el empate 1-1 en el minuto 45+2. Sin embargo, el gol desató la furia de la selección escandinava por una supuesta irregularidad en la jugada previa.
Los jugadores noruegos protestaron de forma enérgica ante el cuerpo arbitral. El motivo: aseguraban que la pelota pegó en un cable de la cámara aérea (spider-cam) antes del gol. Las imágenes de televisión mostraron que el balón cambió su trayectoria bruscamente en el aire tras un despeje.
Según las Reglas del Juego vigentes, si el balón toca un elemento externo, la acción debe detenerse de inmediato. Por lo tanto, si la jugada terminaba en gol, este debía ser invalidado.
El "latido del balón" dicta la sentencia de FIFA
Ante el revuelo mundial, la FIFA no tardó en reaccionar. El máximo organismo del fútbol utilizó su cuenta oficial @FIFAMedia para aclarar la situación. La entidad publicó un comunicado junto a un vídeo con los datos del sensor del balón oficial.
“El sensor del Connected Ball no mostró ningún pico en el ‘latido del balón’ mientras estaba en el aire. No hay evidencia de que tocara el cable aéreo”, explicó la FIFA.
El partido se juega con el balón Trionda, el cual incluye un sensor IMU avanzado. Este dispositivo registra 500 mediciones por segundo. La tecnología genera un gráfico visual llamado "heartbeat of the ball" (el latido del balón).
Esta herramienta detecta hasta el roce más mínimo para asistir al VAR. En esta polémica jugada, el gráfico se mantuvo completamente plano. Así se descartó cualquier impacto externo.
