La paridad del duelo, Francia vs Paraguay, fue quebrada tras una discutida falta en el área sobre Doué que derivó en el penal que marcó Mbappé
El partido avanzaba hacia el epílogo bajo un guion de máxima tensión y paridad. Paraguay había logrado neutralizar los circuitos ofensivos de Francia con un bloque defensivo ordenado y estricto. Sin embargo, el destino del encuentro dio un giro definitivo en los minutos finales a raíz de una acción sumamente dividida que instaló el debate en las tribunas y las redes sociales.
La secuencia clave nació en el sector izquierdo del ataque europeo. Désiré Doué encaró en velocidad hacia el área grande, buscando romper las líneas de presión guaraníes. Ante su avance, la zaga paraguaya se replegó para cerrar el espacio. Justo en el vértice del área, Doué realizó un enganche hacia el centro y se produjo el contacto con el defensor paraguayo, quien se había lanzado al suelo en el intento de tapar el avance.
El atacante francés cayó inmediatamente sobre el césped. Mientras el banquillo de Francia reclamaba la falta en bloque, los futbolistas paraguayos gesticulaban señalando que el defensor había tocado el balón de forma limpia o que la intensidad del contacto no era suficiente para decretar la falta.
El principal, sin embargo, se mantuvo firme en su apreciación inicial y, tras una breve pausa de confirmación con el cuerpo del VAR, señaló de forma definitiva el punto penal.
Frialdad en el cobro ante las protestas
La decisión arbitral desató un intenso debate reglamentario en la cancha. Los jugadores paraguayos rodearon al colegiado argumentando una aparente exageración del atacante, pero la sentencia ya estaba dictada.
En medio de la atmósfera hostil y la presión del verdugo, el ejecutor francés asumió la responsabilidad. Con la pelota en el punto de cal, se enfrentó al guardameta paraguayo, quien intentó desestabilizarlo visualmente moviéndose sobre la línea de meta para reducir los ángulos de disparo.
Tras la orden del silbante, el cobrador inició una carrera pausada y controlada. Apenas un instante antes del golpeo, realizó una sutil pausa en su zancada para observar el movimiento del arquero. Una vez que el guardameta paraguayo insinuó su lance hacia el poste derecho, el ejecutor abrió el pie con precisión y colocó el balón raso hacia el costado opuesto.
El balón cruzó la línea de gol pegado al poste izquierdo, haciendo inútil el esfuerzo del portero. La anotación desató la celebración eufórica de la delegación francesa, mientras en el bando sudamericano la frustración se hacía evidente por la naturaleza de una jugada que, para muchos, dejó dudas sobre la severidad del castigo que terminó decidiendo el encuentro.