Una de las acciones más polémicas que dejó el duelo Portugal vs Croacia, fue el gol anulado al defensor, Josko Gvardiol, por un fuera de lugar señalado por el VAR y corroborado por el silbante el noruego, Espen Eskås.
Esta situación ha generado debate, puesto que las imágenes de la transmisión del partido solo mostraron un contacto claro por parte del defensor, Renato Veiga, que validaba por completo la jugada.
No obstante, no sería el VAR la tecnología que tendría la última palabra, sino un chip integrado en los balones Trionda, con los que se disputa cada uno de estos partidos.
Mediante esta tecnología se determinó que el atacante, Igor Matanovic había tenido contacto antes qué el zaguero luso, y en el momento de este contacto se generó la segunda jugada en donde Gvardiol se encontraba en posición ilícita.
El uso de esta tecnología generó un debate entre aficionados y periodista por la rigurosidad y contexto de la jugada.
