Luego de que hace unas semanas el presidente de la Federación Internacional de Fútbol Asociación (FIFA), Gianni Infantino, condecorara com el Premio de la Paz a Donald Trump, este último protagonizó el sábado 3 de enero la invasión de Estados Unidos a Venezuela para capturar al presidente Nicolás Maduro.
Dicho acontecimiento, acompañado de un acto bélico, supone una infracción a la Carta de Naciones Unidas y provocó la especulación sobre la postura del ente rector del deporte a este hecho de parte de uno de los países que organizará el Mundial United 2026.
Pese a que muchos pueden decir que la política no se mezcla con el deporte, el fútbol no es ajeno a los conflictos internacionales pero la historia actual demuestra que la FIFA y otros organismos deportivos han actuado con firmeza cuando consideran que un acto bélico compromete los valores, la seguridad y la integridad de las competiciones.
Es por eso que la Invasión de Estados Unidos a Venezuela enciende las alarmas entre aficionados y analistas deportivos, en especial por el papel de los norteamericanos en el evento deportivo que iniciará en junio del presente año.
En 2022, tras la invasión de Rusia a Ucrania, la FIFA y la UEFA decidieron de manera conjunta suspender a todas la Selección de Rusia y clubes rusos de sus competiciones hasta nuevo aviso. Esa resolución implicó la exclusión directa de Rusia del Mundial de Qatar 2022, así como su veto en torneos europeos.
Según expertos en seguridad y legislación deportiva, no hay indicios de que la FIFA vaya a cancelar ni posponer el torneo debido a este tipo de eventos bélicos. La FIFA tiene protocolos y reglamentos específicos en casos de conflictos internacionales, que determinan que solo acciones que directamente comprometan la seguridad de los partidos o territorios sede pueden llevar a decisiones extremas como el cambio de sede o suspensión del evento.
Las autoridades estadounidenses, por su parte, han asegurado que el país está preparado para garantizar que el Mundial sea “seguro y acogedor” para aficionados y deportistas, independientemente del clima geopolítico que pueda rodear las naciones anfitrionas en otros contextos extra deportivos. El gobierno ha establecido un plan de seguridad integral enfocado en la protección de estadios, zonas turísticas y transporte de visitantes, sin que hasta ahora se haya señalado que la situación en América del Sur afecte dichas medidas
