Hay derrotas que se mastican en silencio y otras que se gritan con los dedos sobre la pantalla. Horas después de que el árbitro marcara el final del sueño ante España, Leandro Paredes eligió no esconderse detrás del cassette. Con las pulsaciones todavía altas y las marcas de la batalla a la vista, el mediocampista firmó en sus redes sociales un mensaje que oscillationa entre el luto deportivo y el orgullo desmedido.
"Hoy toca escribir con mucho dolor en el alma por no haber podido darles esa alegría que tanto se merece nuestro país, pero con el pecho lleno de orgullo por dejar nuestra bandera otra vez en lo más alto", confesó el volante en una carta abierta a la hinchada argentina.
El posteo, ilustrado con postales de un torneo extenuante, no fue un simple agradecimiento de compromiso. Paredes reivindicó la mística de un ciclo que siente imborrable: "¡Fue un orgullo ser parte de la mejor Selección Argentina de la historia!", soltó, en un guiño de hermandad hacia un plantel que, en sus palabras, "dio la vida hasta el último segundo".
La otra postal de Leandro Paredes: la tarjeta roja y la sombra de la FIFA
Sin embargo, detrás del tono poético de las redes, la realidad del campo de juego dejó una foto mucho más turbulenta. El pitazo final no trajo serenidad, sino el estallido de la impotencia acumulada. Paredes fue el epicentro de un final caliente, cruzándose cara a cara con el plantel español en un tumulto que requirió la intervención rápida de Lionel Scaloni y su cuerpo técnico para no pasar a mayores.
Esa chispa en el césped le costó la expulsión directa una vez terminado el partido. Ahora, mientras el jugador asimila el trago amargo del subcampeonato, en las oficinas de la AFA se mira con lupa el informe del árbitro. La pelota pasó a la Comisión Disciplinaria de la FIFA, que en los próximos días determinará el alcance del castigo para el argentino. Una sanción que promete dejarlo fuera de las canchas durante las próximas fechas de las Eliminatorias, cerrando así una final que para Paredes se jugó —y se sufrirá— hasta las últimas consecuencias.
