La efervescencia por ver en acción a Lionel Messi se trasladó el pasado sábado al imponente Kyle Field de Texas, escenario donde la selección de Argentina disputó su encuentro amistoso de preparación frente a Honduras previo al arranque oficial de la Copa del Mundo de 2026.
Sin embargo, tras el duelo con la H, la Albiceleste tuvo su último ensayo ante Islandia donde aprovechó en la zona mixta para confesar si deseaba sumar minutos ante la Bicolor Nacional.
Tras el pitazo final, el astro argentino compareció ante los medios de comunicación en la zona mixta y despejó todas las dudas en torno a la dosificación de sus minutos en el terreno de juego.
Ante algunas especulaciones surgidas en el entorno sobre su ritmo de juego y su dosificación en territorio estadounidense, el capitán de la Albiceleste fue claro, pausado y contundente al revelar cómo se ha manejado su puesta a punto física junto al cuerpo técnico.
Al ser consultado sobre si existía un plan estricto para su participación o si se sentía al 100% para la alta exigencia, Messi confesó que la prioridad absoluta de la delegación campeona del mundo es cuidar su musculatura y no forzar ninguna recaída tras el desgaste sufrido en la MLS.
Por lo que el astro argentino dejó claro que no tenía mucha ilusión de disputar algunos minutos ante la H por la decisión que se tomó en cuidarlo de cara al arranque de la justa mundialista.
“No, la verdad que no lo veníamos hablando si me venía sintiendo bien, pero no queríamos acelerar nada porque hacía poquito del partido que había jugado en Miami y fuimos día a día de a poquito y viendo cómo me venía sintiendo”, explicó textualmente el astro del Inter Miami.
Con estas declaraciones, el '10' deja en evidencia que su bajo rodaje en los últimos amistosos no se debe a una lesión de gravedad, sino a una estrategia médica sumamente inteligente para llegar en las mejores condiciones.
