Con España ya instalada en la finalísima tras sacudir los pronósticos en Texas, la carrera por el Balón de Oro de la Copa del Mundo ha sufrido un terremoto absoluto. La inminente posibilidad de que Francia quede fuera del partido por el título cambia por completo el panorama.
Históricamente, la prensa acreditada no suele premiar a futbolistas que miran la gran final desde el palco o en el partido por el tercer puesto. Por lo tanto, la candidatura de Kylian Mbappé (pese a sus impresionantes ocho goles) se tambalea de forma drástica. Con el astro francés perdiendo fuerza, el codiciado trofeo individual parece ahora una batalla de cuatro candidatos listos para asaltar el trono el próximo diecinueve de julio:
El último tango de Lionel Messi
- El argumento: A sus treinta y nueve años, lo de Messi no es solo fútbol; es pura poesía en movimiento. Registra ocho goles y maneja los hilos de la Albiceleste con una pausa táctica que desquicia a los rivales. Si logra guiar a Argentina a superar la semifinal y retener la corona el domingo, la prensa internacional difícilmente podrá resistirse a otorgarle su tercer Balón de Oro mundialista. Es el candidato de la narrativa perfecta.
El factor decisivo de Jude Bellingham
- El argumento: El jugador de los milagros. Sus seis goles no han sido de relleno; han rescatado a Inglaterra en los momentos de máxima tensión de la fase de eliminación directa. Bellingham ha disputado este torneo con la madurez de un veterano de mil batallas y la frescura de un juvenil. Una victoria ante Argentina en semifinales y la gloria en la final lo catapultarían directamente al Olimpo del fútbol.
La redención silenciosa de Harry Kane
- El argumento: Mientras Bellingham acapara los flashes, Kane ha sido el ancla y el cerebro táctico de la ofensiva inglesa. No solo iguala a su compatriota con seis anotaciones, sino que su capacidad para bajar a recibir, arrastrar marcas y asociarse ha sostenido a su selección. Para Kane, ganar la Copa del Mundo y coronarse con el Balón de Oro sería la consagración definitiva a una carrera impecable.
La magia irreverente de Lamine Yamal
- El argumento: Con solo diecinueve años y tras haber dejado atrás los fantasmas de sus molestias físicas al inicio del torneo, el chico maravilla de la Roja es pura dinamita por la banda. No necesita la cima de la tabla de goleo para ser el jugador más desequilibrante de este Mundial. Con España ya clasificada para la gran final, la narrativa de un adolescente coronándose como el rey del mundo tiene un peso gigantesco para los votantes.
El golpe definitivo
Con Mbappé contra las cuerdas, el destino de este galardón individual se decidirá en los últimos dos partidos del torneo. Quedará por ver si en las votaciones finales pesará más la mística histórica de Messi, el empuje de la nueva generación inglesa, o el desparpajo de la joven España.
Un premio destinado a los finalistas
Históricamente, el Balón de Oro de la Copa del Mundo es un trofeo reservado de forma casi exclusiva para quienes disputan el partido final por la gloria eterna. En el fútbol moderno, resulta sumamente atípico que la prensa acreditada otorgue esta distinción a un jugador cuyo equipo se despide antes de la gran cita de cierre. Por consiguiente, disputar la final en Nueva York el próximo diecinueve de julio no es solo un mérito colectivo, sino el requisito indispensable para reclamar el trono individual; una regla no escrita que debilita seriamente a cualquier estrella eliminada en semifinales y allana el camino para los futbolistas que logren pelear por la copa en el último minuto del torneo.
