El entrenador argentino, Pedro Troglio, puso la renuncia sobre la mesa de Banfield el 16 de septiembre. El Taladro no se la aceptó. El presidente Matías Mariotto le pidió al menos un partido más: el sábado ante Gimnasia La Plata. El argentino de 61 años llegó en 2025, dirigió 46 juegos con un 40 por ciento de puntos y esta vez se cansó de los rumores de reemplazo en medio de una campaña que no clasifica a nadie en Liga.
Banfield es 12° de la Zona B del Clausura, con ocho puntos. En la tabla de promedios está entre los últimos. En el anual queda a 15 unidades del descenso. En los últimos nueve partidos oficiales apenas un triunfo en los 90 minutos. Seis fechas del Clausura sin ganar. La única vitrina abierta es la Copa Argentina: semifinales, 3-0 a Real Pilar y series de penales ante San Martín de Tucumán, Midland y Riestra. El rival será el ganador de Boca-Racing.
Troglio se enteró de que la dirigencia sondeaba nombres y eligió descomprimir. También había hablado de la realidad económica del club. En Honduras el apellido no necesita traducción: campeón con Olimpia, el técnico que el merengue todavía discute cuando el banco se calienta. En Banfield el relato es otro. No hay liguilla. Hay promedios y una copa que todavía lo sostiene.
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La dimisión, de momento, es un papel que Mariotto no firmó. Sin embargo, la prensa argentina ha confirmado que Pedro Troglio no se va a presentar al juego del fin de semana.
El exentrenador del albo no es un interino de paso. Es un ciclo de un año y pico que se quebró por resultados y por el ruido de pasillo. El club gana tiempo. El míster, un partido. Gimnasia, el sábado, es el examen que Banfield le impuso a quien ya había pedido la puerta.
