El fútbol de Argentina vivió un cierre del año bochornoso este sábado 26 de septiembre durante la final de la Supercopa Internacional. Los futbolistas de Rosario Central y Estudiantes de La Plata se robaron los reflectores con una dura pelea en los minutos finales.
El ambiente en el Estadio Único Madre de Ciudades en Santiago del Estero venía muy caliente por las decisiones de la terna arbitral. Sin embargo, la tensión explotó por completo cuando el equipo rosarino anotó el tercer gol decisivo en un contragolpe fulminante mientras la escuadra rival estaba volcada al ataque.
Los reclamos acumulados se transformaron en una tremenda batalla campal dentro de la cancha que desató el caos total. Lo que debía ser una fiesta deportiva terminó envuelto en empujones, insultos y agresiones físicas que mancharon la consagración del cuadro Canalla.
La pelea en la final de la Supercopa entre Estudiantes de La Plata y Rosario Central
El partido comenzó con todo desde el pitazo inicial cuando Alexis Castro adelantó a Estudiantes al primer minuto de juego. Sin embargo, la magia de Ángel Di María apareció para empatar el choque con un tiro libre espectacular y luego dar vuelta al marcador cobrando una polémica falta de penal.
En el tramo final del partido, el arquero Fernando Muslera subió a buscar un tiro de esquina para intentar el milagro. Rosario Central aprovechó la portería vacía para armar una contra letal que terminó con el golazo de Julián Fernández desde larga distancia para sellar el 3-1.
Esa anotación desencadenó el verdadero escándalo en el campo entre titulares, suplentes y miembros del cuerpo técnico de ambos clubes. La pelea incluyó puñetazos e insultos que obligaron a detener las acciones mientras la terna arbitral trataba de mantener el control a un costado del terreno.
Del campo al túnel: un final marcado por el escándalo
El descontrol no se detuvo sobre el césped y la trifulca se extendió hasta el túnel que conduce a los vestuarios. Jugadores de ambos equipos continuaron la batalla campal con manotazos y corridas en los pasillos ante la mirada atónita de los organizadores.
La bronca de la delegación platense aumentó tras el ingreso al campo de su presidente, Juan Sebastián Verón, quien encaró al árbitro principal reclamando fallos desfavorables. La tensión continuó hasta el momento de la entrega del trofeo, donde el ambiente se mantuvo muy tenso entre directivos y futbolistas.
A pesar de los tristes incidentes de la noche, Rosario Central levantó la Copa y se proclamó flamante campeón de la temporada. Sin embargo, las imágenes de la feroz pelea en esta Supercopa le dan la vuelta al mundo y dejan una mancha imborrable en el fútbol de Argentina.
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