Se acabaron las especulaciones y los segundos consumidos sin consecuencias en el fútbol inglés. La Premier League adoptará una de las modificaciones reglamentarias más esperadas de los últimos años: un nuevo protocolo para sancionar a los porteros que demoren la puesta en juego del balón cuando lo tienen en sus manos.
Aunque la histórica norma fijaba un límite de seis segundos para que el guardameta se deshiciera de la pelota, en la práctica resultaba inaplicable. La sanción establecida —un tiro libre indirecto dentro del área— era considerada excesiva por los árbitros, lo que permitía que los arqueros retuvieran la pelota hasta por 15 o 20 segundos sin recibir castigo.
Cuentas claras y sanción efectiva
Para solucionar este problema y agilizar el ritmo del espectáculo, la nueva regulación amplía el tiempo permitido a ocho segundos, pero introduce dos cambios drásticos que aseguran su cumplimiento:
- Cuenta regresiva visual: Cuando al portero le resten cinco segundos de posesión, el árbitro principal levantará la mano e indicará de forma pública la cuenta regresiva con los dedos. De esta forma, ni el jugador ni la afición podrán alegar desconocimiento del tiempo transcurrido.
- Nuevo castigo (Tiro de esquina): En caso de superar el tiempo límite, el juego no se reanudará con un tiro libre indirecto. El equipo rival será premiado con un tiro de esquina (o un saque de banda en su defecto), un castigo lo suficientemente severo para evitar la infracción, pero más justo y ejecutable para los colegiados.
Un fútbol más dinámico
El objetivo central de la medida es evitar que los equipos utilicen a sus porteros para cortar la intensidad del rival o congelar el marcador en los minutos finales.
Con esta implementación, la Premier League se coloca a la vanguardia en la búsqueda de tiempo efectivo de juego, marcando un precedente que promete transformar las dinámicas tácticas y la gestión del reloj en el fútbol de alto nivel.
