Daniel Otero, presidente del Marathón, salió por X a cortar el discurso que llegó de Costa Rica después de la ida de cuartos. El 2-2 ante Alajuelense y las goleadas de Olimpia y Motagua a rivales salvadoreños dejaron sin palabras a la prensa tica. Otero no discutió que miren a su plantilla, sino que discutió el tono.
"Es normal que en Costa Rica (prensa, entrenadores, dirigentes) suspiren por nuestra plantilla; tenemos un equipazo. Lo que no voy a tolerar es que se menosprecie el poder institucional del Marathón y los equipos hondureños. No somos vitrina de nadie. Más respeto, ¡ubíquense!", redactó.
El mensaje apunta a dos lecturas que circularon en redes ticas: que el verde es un catálogo de extranjeros prestados y que Honduras no pesa como institución. Brian Farioli, el volante argentino que pidió el cambio por cansancio en el 2-2, es el ejemplo que más se nombra al otro lado. Junto al colombiano del ataque, la Liga los mira, los elogia y, en el mismo hilo, los trata de “cristal”. Otero acepta la admiración pero no acepta que el club quede como vidriera.
El contexto es la Copa. Olimpia liquidó 0-3 al Firpo. Motagua goleó en su llave. Marathón empató en casa con el bicampeón de la región. Tres hondureños en cuartos. Dos con pie y medio en semis. Uno con la serie abierta en el Morera Soto. Eso, para el presidente del Marathón, no es el retrato de una liga menor que exporta piezas.
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La respuesta en X no fue un parte de fichajes. Fue un límite. Los ticos pueden suspirar por Farioli. Pueden anotar a Messiniti cuando vuelva. No pueden, según Otero, hablar del Monstruo como si el escudo no existiera.
El domingo el verde juega el clásico ante Olimpia en el Morazán. El jueves se juega la vida en Alajuela. En el medio, el presidente ya dejó la frase: equipazo, sí; vitrina, no. El resto es respeto.
