El FC Barcelona vivió una noche de pesadilla en los cuartos de final de la Champions League en la ronda de los cuartos de final de la Liga de Campeones.
A pesar de haber luchado hasta el final y conseguir una victoria estéril de 1-2 ante el Atlético de Madrid, el conjunto de Hansi Flick se despide de Europa con una herida abierta.
Pero más allá de lo táctico, la verdadera bomba estalló tras el pitazo final. Raphinha, una de las figuras del equipo, no se mordió la lengua y señaló directamente al que considera el único culpable de la catástrofe azulgrana.
Sin filtros y con la zozobra a flor de piel, el brasileño cargó con todo contra el arbitraje del encuentro. "Para mí fue un partido robado", sentenció Raphinha con una contundencia que ha sacudido las oficinas de la UEFA.
Para el atacante, el criterio del colegiado fue incomprensible, permitiendo el juego brusco del conjunto colchonero sin castigo. "He querido entender, pero no lo he entendido", añadió, lamentando que mientras el Atleti cosía a faltas al Barça, las tarjetas brillaban por su ausencia.
El milagro que se escapó entre los dedos
El partido había comenzado como un cuento de hadas para los de Flick, con un gol tempranero de Lamine Yamal y otro de Ferran Torres que empataba la eliminatoria.
Sin embargo, la reacción de Lookman y la actuación monumental del portero Musso, quien sacó balones imposibles a Dani Olmo, terminaron de hundir las esperanzas catalanas.
Para el vestuario del Barça, el fútbol lo pusieron ellos, pero "alguien más" decidió el resultado final. La polémica está servida y el nombre del árbitro ya es el más odiado en toda Barcelona.
