El torneo Clausura 2026 de la Liga Nacional de Honduras ya conoce a su segundo contendiente al trono. En una noche cargada de dramatismo, intensidad y dientes apretados en San Pedro Sula, el Marathón amarró un agónico empate 1-1 ante el Real España en la última jornada de las triangulares finales.
Al Monstruo Verde de Pablo Lavallén le bastó la igualdad para alcanzar los 7 puntos, liderar el Grupo A y clasificar de forma directa a la Gran Final, donde ahora se medirá contra el Motagua.
El clásico sampedrano arrancó con una Máquina volcada al ataque, sabiendo que solo la victoria le servía para activar el beneficio del "punto invisible". Apenas al minuto 7 y al 10', Darixon Vuelto y David Sayago amenazaron con abrir el marcador, obligando a la zaga verde a multiplicarse.
Al 12', el propio Vuelto sacó un tremendo trallazo que obligó al arquero verdolaga, Jonathan Rougier, a volar de forma espectacular para mandarla al córner.
Cuando peor la pasaba el Monstruo, apareció la magia. Al minuto 26, el argentino Brian Farioli tomó el balón en los linderos del área y se sacó un zapatazo cruzado magistral, inalcanzable para Luis Buba López, decretando un auténtico golazo que ponía el 1-0 y desataba la locura verde.
A partir de ahí, el Real España asedió sin piedad. Chapetilla Mejía y Eddie Hernández buscaron el empate antes del descanso, pero se toparon con la seguridad de Rougier. La tensión era tal que el guardameta del Marathón terminó amonestado al 45+5' por pérdida de tiempo.
En el complemento, la Máquina no bajó los brazos. Al 49', Jack Baptiste casi firma un gol de antología con una espectacular tijereta en el área, pero Rougier volvió a meter el puño milagroso sobre el travesaño.
Poco después, Roberto Osorto rozó el poste con un remate de larga distancia. Marathón tuvo el contragolpe para liquidarlo: primero Cristian Sacaza desperdició una individual al 55' y luego, al 67', Rubilio Castillo perdonó de forma increíble en un mano a mano contra Buba López tras un gran pase de Carlos Pérez, errando su remate de zurda.
El error le costó caro al Marathón, porque el Real España encontró premio a su insistencia. Al minuto 71, Jhow Benavídez cobró un tiro libre quirúrgico al corazón del área y el argentino David Sayago, con un certero frentazo, puso el 1-1 que encendió por completo el epílogo del partido.
Los últimos minutos fueron un ejercicio de supervivencia pura para los verdes, que aguantaron el vendaval aurinegro con el cuchillo entre los dientes hasta el pitazo final. Con el 1-1 definitivo, la Máquina de Jeaustin Campos muere con las botas puestas en el Morazán y el Marathón celebra un boleto directo a la finalísima del fútbol hondureño.
