Carlos Padilla no escondió su frustración tras la contundente derrota por 5-1 ante el Motagua. En sus palabras se notó la incertidumbre de un equipo que siente que el control se le escapa en el momento más crítico.
Padilla fue enfático en que el penal fallado fue un punto de quiebre. Lo describió como un golpe psicológico que desmoronó el orden que el equipo traía.
El técnico de los Maquileros también lamentó que, a pesar de haber hablado con sus jugadores sobre la importancia de la concentración en estos partidos de alta exigencia, los errores individuales
"Hablamos siempre con ellos y les digo que siempre deben estar concentrados. Volvimos a intentarlo, pero con el 3-1 fue lapidario para intentar reponernos y ahora que darle vuelta a la página", comenzó diciendo Padilla.
Además, mencionó que el tercer gol del Motagua al cierre del primer tiempo fue el golpe definitivo que terminó de hundir las esperanzas de remontar, justo cuando habían logrado descontar y ponerse 2-1.
No faltó intensidad, pero sobre todo el orden, en este tipo de partidos se debe estar tácticamente ordenados, no perder la marca, estar juntos que era lo que veníamos haciendo bien, el golpe es duro pero tenemos que darle vuelta,
Finalmente, reconoció que aunque lo intentaron, la superioridad del rival y sus propios fallos los dejaron sin margen. Cerró con la típica frase de quien sabe que ya no hay tiempo para lamentos: "Hay que darle vuelta a la página".
