La lluvia fue protagonista en el Estadio Emilio Williams Agasse durante la jornada 9 del Torneo Apertura. El esperado enfrentamiento entre los Lobos de la UPNFM y el Club Deportivo Marathón tuvo que retrasar su inicio programado para las 7:30 PM debido a un torrencial aguacero que dejó el terreno de juego e instalaciones en condiciones críticas.
Cancha negada y filtraciones en camerinos
El paso del temporal en la zona sur del país anegó por completo el césped del inmueble deportivo, impidiendo que el balón pudiera rodar con normalidad. Además de los empozamientos en la superficie de juego, se registraron graves filtraciones de agua en la zona de camerinos. Esta situación encendió las alarmas del cuerpo organizador, ya que el agua comenzó a caer sobre el tendido eléctrico y las luminarias internas, generando un riesgo latente de cortocircuito.
Riesgo eléctrico y la condición para reanudar el partido
Más allá de la acumulación de agua en el campo, el factor determinante para detener el protocolo del encuentro fue la intensa actividad eléctrica. Según detalló el comisario del partido, Sergio Vélez, los monitores meteorológicos detectaron la caída de rayos a menos de 400 metros de distancia del estadio, representando un peligro inminente para jugadores, cuerpos técnicos y aficionados.
El cuerpo arbitral y la delegación de la Liga Nacional determinaron realizar un tiempo de espera de 30 a 40 minutos. La única condición bajo la cual se reanudará el partido este mismo día es que cese por completo la tormenta eléctrica, la distancia de los rayos se alejase a un rango seguro (más de 500 metros) y la lluvia disminuya lo suficiente para que el agua drene. De persistir las condiciones climáticas adversas y la alerta amarilla en el departamento, el protocolo dicta que el encuentro será oficialmente suspendido y reprogramado para jugarse el domingo a las 10:00 AM.
