El ambiente de fiesta en la cueva del Olimpia se transformó en un silencio incómodo en cuestión de segundos tras la inesperada lesión de una de las figuras del conjunto Merengue.
Lo que debía ser un entrenamiento rutinario previo al esperado clásico ante Marathón por la jornada 20, terminó por activar las alarmas para el técnico Eduardo Espinel.
Las alarmas se activaron de inmediato cuando el guardameta Onan Rodríguez se desplomó en el césped, desatando la preocupación total del cuerpo técnico.
La sesión transcurría con normalidad hasta que un grito de dolor interrumpió el trabajo de los albos.
Onan cayó al suelo con evidentes signos de malestar, obligando a sus compañeros a detenerse para rodear al portero.
La tensión fue escalando mientras el kinesiólogo Carlos Suazo evaluaba la zona afectada ante la mirada atenta de un Espinel que no ocultaba su angustia, ya perder a su segundo portero a horas de un clásico es un golpe para el conjunto Melenudo.
Duda para el Clásico
Tras ser atendido durante varios minutos, Rodríguez tuvo que abandonar el campo con ayuda, incapaz de continuar por su propio pie.
El arquero terminó la jornada sentado en el banquillo, observando con frustración el resto del entrenamiento mientras se aplicaba tratamiento médico.
Con el duelo ante el Monstruo Verde a la vuelta de la esquina, la presencia de Onan es una incógnita total, dejando al Olimpia en una situación de vulnerabilidad inesperada en el arco.
