El fútbol da muchas vueltas, pero hay declaraciones que sacuden los cimientos de la lealtad en varios clubes de la Liga Nacional, y una vez más se mueven con la confesión de un histórico de las Águilas.
Rubilio Castillo, el máximo artillero en la historia del Motagua y el último gran ídolo de la afición azul, ha soltado una frase que ha dejado a todo el país en un estado de zozobra absoluta.
En una reveladora entrevista, Roruca no cerró la puerta a vestir la camiseta del eterno rival, el Olimpia, desatando una tormenta de reacciones.
Lo que muchos esperaban que fuera un "no" rotundo por amor al escudo, terminó siendo una respuesta cargada de pragmatismo profesional que nadie vio venir.
Al ser cuestionado directamente en el espacio "Cortita y al Pie" sobre si ficharía por el León, Castillo no titubeó: "No sé, es un trabajo, entonces no diría que sí o no, porque uno no sabe las vueltas de la vida, las puertas deben estar abiertas", sentenció el atacante.
Para Rubilio, el Motagua sigue siendo "su casa", pero sus palabras dejan claro que, en el fútbol moderno, el legado puede pasar a segundo plano cuando se trata de bienestar profesional.
La sola idea de ver al goleador histórico del Ciclón celebrando un gol en la cueva del archirrival ha encendido las alarmas en el nido. ¿Estaría dispuesta la afición motagüense a perdonar que su máximo referente deje abierta la posibilidad de cruzar la acera?
