¡Eléctrico! Linda noche de clásico la que disfrutaron en La Ceiba. Dos equipos entregados y dando más de lo que podían, nos regalaron un juegazo en el derbi entre Vida y Victoria. El 1-1 se quedó corto para el tipo de partido que plantearon cocoteros y jaibos.
El primer tiempo no fue espectacular, pero no importa, pues lo que vimos en los segundos 45 minutos fue una cosa de locos. Buen fútbol. Intensidad. Acciones de gol de un lado y de otro. Un ritmo pletórico, que nos dejó vibrando de tanta emoción.
El clásico ceibeño fue digno de un juego de alto nivel, insisto, sobre todo lo que hicieron en la segunda parte. En la primera mitad fue el Victoria el que aceleró y jugó mejor. De hecho se fue ganando gracias a un gol tempranero en el partido.
En el minuto 7 del juego, Carlos Róchez tomó la pelota por izquierda, combinó con Arnaldo Urbina y el zurdo metió un centro preciso para que el cubano Yaudel Lahera cazara frontal al arco y de cabeza mandara la pelota al fondo. Era el 1-0.
Tras el gol, el Vida tuvo que mover sus piezas rápidamente en el campo, pues no se encontraba con su mejor versión. El Victoria perdió muy rápido a uno de sus mejores hombres (Carlos Róchez por lesión) y también tuvo que recomponer.
En el primer tiempo, el juego fue intenso, pero impreciso. Aunque no con un fútbol tan vistoso, el duelo clásico en La Ceiba ya nos avisaba de que disfrutaríamos de un gran partido.

De esos partidos que no querés que terminen...
En la segunda mitad, los dos equipos salieron decididos a darlo todo. A entregar su mejor esfuerzo, pero también a mostrar buen fútbol. Mejoró el Vida y el Victoria también tuvo que acelerar el paso para no dar ventaja.
¡Ufff! Pelota al palo tras el cabezazo de José Velásquez Colón. Muy cerca el Victoria de marcar el 2-0 en el partido. Esto en el minuto 49 de tiempo corrido.
Después fue Lahera que también tuvo la opción de ampliar el marcador para los jaibos, pero la pelota se fue ligeramente desviada de la portería defendida por el Pipo López. El cubano volvió a intentarlo con un remate de derecha, pero nuevamente el Pipo, el Súper Pipo salvaba su arco.
Después venía el turno del Vida, que se asomó con peligrosidad al arco del Victoria. Primero a través de un derechazo de Ferreira y posteriormente con otro de Carlos Argueta, pero en ambas ocasiones tapó espectacular Harold Fonseca.
En el 74, Vida encontró el gol del empate gracias a una falta penal a su favor (mano de Rodolfo Espinal en el área) y que Rafael Agámez cambió por gol para el 1-1.
Minutos más tarde, seguían los bombardeos de uno y otro equipo. El turno era para Marco Vega, que de chilena en el 77 casi marco un golazo, pero el Pipo López salvó de buena manera.
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Este fue el partido 154 en la historia entre el Vida y el Victoria, los jaibos ganaron 48 ocasiones y los cocoteros 49, se registran 57 empates, por tanto este seguirá siendo el clásico más parejo del fútbol hondureño.
