En una exhibición de carácter y jerarquía, Nashville firmó una remontada memorable para darle la vuelta a un partido que parecía cuesta arriba. Tras estar abajo 0-2 en el marcador, el conjunto local encontró en la banda derecha de Andy Najar la chispa necesaria para encender la reacción y sellar una victoria clave.
El lateral hondureño, ratificado como titular por el carril derecho, asumió el rol de dinamitador en el frente de ataque. Justo antes del descanso, cuando la presión pesaba sobre el equipo, Najar recibió un balón claro por parte de Cristian Espinoza, encaró con velocidad por la banda y sacó un centro potente al área chica. El envío, cargado de intención y vértigo, forzó el desvío del defensor Tim Parker hacia su propia portería, firmando el 1-2 que devolvió a Nashville a la pelea.
La antesala del triunfo y la solidez del catracho
El descuento generado por la acción de Najar no solo acortó distancias, sino que abrió de par en par la puerta a la recuperación anímica. En la segunda mitad, la insistencia del equipo rindió frutos cuando otro centro de Espinoza provocó un nuevo autogol, esta vez de Julián Bazán, decretando el empate provisional mientras el catracho continuaba marcando la pauta en cancha.
Sin registros de sustitución en los reportes del encuentro y manteniéndose firme en el terreno de juego durante el tramo decisivo, Najar completó una actuación de 90 minutos de altísimo nivel. Su desgaste físico, criterio para sumarse al ataque y compostura en defensa confirmaron que el internacional catracho pasa por un momento dulce, siendo pieza inamovible en la estructura de Nashville.
