España ha conseguido su segunda Copa Mundial de la FIFA y es el equipo referente en el siglo XXI con dos títulos de campeón. El equipo de 2026 y el de 2010 son distintos, porque el fútbol también lo es, pero no es difícil encontrar entre ambos un hilo invisible que los une, una manera de común de entender el deporte.
En la misma conversación se puede meter al equipo femenino, campeón del mundo en 2023. Alexia Putellas explicaba en una entrevista con FIFA que se reconoce en esta España, pues no deja de ser parte del mismo ecosistema que va desde la cantera a la absoluta.
David Gutiérrez, director de la Escuela Nacional de Entrenadores de la Federación Española, indica un año y un nombre como germen de este éxito: Luis Aragonés, 2008. Jose Molina, que fue director deportivo del fútbol masculino de la RFEF de 2018 a 2022, comparte el mismo punto de partida.
“Fue el que se dio cuenta del tipo de jugadores que estaban creando los clubes españoles, que al final es de donde te tienes que nutrir. Los jugadores se crean en los clubes y en la selección se eligen, y él decidió juntar a esos jugadores y de ahí arrancó todo en la selección y en la federación. Como dio éxitos, se empezó a trabajar con ese modelo de juego”, remarca Molina en conversación con FIFA.
“Nos hizo entender a todos que probablemente por genética no somos ni los más veloces ni los más fuertes, pero sí hay algo en lo que brillamos, y en lo que incidimos mucho en la formación de entrenadores, que es el entendimiento del juego colectivo”, añade en su análisis para FIFA, Gutiérrez.
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España documenta a sus técnicos
El actual director deportivo de la RFEF, Aitor Karanka, resalta la importancia del aprendizaje de los técnicos para entender este éxito. “Desde muy pequeñitos los entrenadores españoles, con esta formación, inculcan este entendimiento del juego, no solo para el desarrollo individual sino pensando en el juego colectivo. Hay una metodología, de juegos de posesión, de habilidades que hacen que el jugador español, más allá del talento que tiene, pueda entender el conjunto desde que es pequeño”, explica el dirigente federativo a FIFA.
“Esto es un mérito de los jugadores primeros y de los seleccionadores, pero lógicamente esto parte de los clubes, del trabajo que hacen todos, los de élite y los más modestos, porque hay muchos clubes y escuelas que forman muy bien”, enfatiza Molina.
La metodología también es parte de ese éxito. El recientemente fallecido José Manuel Ochotorena, asistente de Rafael Benítez, uno de los primeros entrenadores españoles en dirigir fuera de España, contaba hace años que a los jugadores ingleses no les gustaban los entrenamientos del español, porque cada muy poco tiempo detenía las sesiones para explicar algún concepto. Ellos, decía, querían ritmo todo el rato, no dejar nunca de jugar mientras que los jugadores españoles aprecian más esa parte más reflexiva y esa información que iban recibiendo.
“Si ves hoy la Premier, hay muchos entrenadores españoles y tienen nuestra metodología. Yo fui el primer entrenador extranjero en el Middlesbrough y cuando llegué allí tuve que cambiar el modelo, acostumbrar a la gente de allí que les costaba cinco o diez segundos llegar al área contraria e impartir una filosofía que elaborase las jugadas”, remarca Aitor Karanka.
David Gutiérrez cuenta en qué consiste esa formación que le dan a los entrenadores en los cursos de la Federación Española: “Nosotros lo basamos todo en el entendimiento del juego, para que el entrenador tenga las herramientas y que el jugador no se desarrolle en una estructura muy cerrada, sino al contrario, que entienda todas las facetas ofensivas y defensivas del juego. A partir de ahí se adaptan a la realidad. La clave no es que el jugador entienda qué va a pasar después, sino que genere esas situaciones, esos espacios”.
“Hay una parte de talento natural, pero es algo que se trabaja mucho. Cuando tú tienes claro cómo juegas, dónde van a estar más o menos colocados tus compañeros, qué movimientos se van a generar, qué espacios va a haber, tomar una decisión es mucho más fácil. A veces no pasa, pero tú trabajas para eso, para que se generen situaciones, y eso es entrenable”, enfatiza Molina, que actualmente dirige a la selección de Honduras.
