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Pedro Troglio: 'Ser un loco de m... me sirvió para aguantar este ambiente jodido'

Pedro Troglio habló de su paso por Olimpia, de la teoría del "ganar como sea" y de por qué los futbolistas no son un ejemplo para la sociedad. Aquí detalles

Pedro Troglio: 'Ser un loco de m... me sirvió para aguantar este ambiente jodido' Pedro Troglio, entrenador de Olimpia. - Foto: redes

El entrenador de Olimpia, Pedro Troglio, concedió una entrevista para un medio argentino donde habló de su momento en Olimpia, de la teoría del "ganar como sea" y de por qué los futbolistas no son un ejemplo para la sociedad.

Troglio concedió una extensa entrevista para el diario Tiempo de Argentina y aquí algunas de las preguntas:

-¿Por qué dijiste que "hay vida y hasta mejor fuera del fútbol argentino"?

-El torneo argentino es de lo mejor en el mundo, pero dirigir en Argentina a un equipo de mitad de tabla y salir dos veces subcampeón no tiene la validez que debería tener. En el reconocimiento, a veces conviene dirigir a un equipo grande del exterior. Encontré en Olimpia a un club bárbaro y no me arrepiento. Lo que pasa en Argentina es que hay tres o cuatro técnicos que circulan: salen de un equipo y entran en otro, y así. Se cierra el abanico y hay que abrirlo. Esperé y no aparecí en ninguna lista. Dije: "Hay que salir, pero quiero ir a un grande".

-¿Si no dirigís te morís?

-Es muy difícil no hacer en el día a día lo que me gusta. No me gustan los que dicen: "Me tomo un año sabático". Yo quiero estar dirigiendo todos los días. Ya voy a tener tiempo para no dirigir, cuando no tenga la cabeza en su lugar. Llevo 16 años sin parar. Puedo estar pasando un momento muy malo en lo personal, y en las tres horas que entreno, no me acuerdo de lo que pasa afuera. Cuando termino y me subo al auto, sí, empiezo otra vez a maquinarme. En los momentos malos, el bálsamo siempre ha sido el fútbol. En el año 2001 fue el Corralito. Entre 2001 y 2006 tuve un desfasaje económico terrible. Me cagaron y perdí un montón de dinero, propiedades. Todos los días me explotaba la cabeza. Juicios, quilombos. Y cuando iba a jugar o a entrenar, me olvidaba de lo que me pasaba. Ahora, después, la cabeza me explotaba.

-¿Cómo es el trabajo de un entrenador?

-Nunca tenés la posibilidad de armar un proyecto. Sólo aguantan cuando ganás. Podés formar jugadores jóvenes, pero las victorias permiten quedarte. Nadie te da tres años si perdiste, y quizás a la larga armás un buen proyecto. Eso se da en los deportes más “suaves”, como el hockey, el vóley o el básquet. En los Juegos Olímpicos, Las Leonas salieron segundas y el vóley, tercero. “Gracias por intentarlo”, les dicen. En cambio, los futbolistas, como son profesionales, son todos “muertos”. El trabajo para conseguir logros no se da de un día a otro, sino con pequeños pasos.}

-Elaboraste una teoría del "ganar como sea".

-Si hoy en el fútbol decís "ganar como sea", no te contratan. Hay que decir que salís jugando desde el vestuario, no desde el arco. Ser "lírico". Claro que nadie gana como sea. No voy a entrenar y digo: "Muchachos, el domingo vamos a ganar como sea, no hagamos nada". Trabajás todos los días un estilo futbolístico, una táctica, una estrategia. Ahora, hay veces en que el otro equipo se levantó mejor, juega mejor, sus individualidades están mejor, y le pegan en el palo y la pelota se va a la puta que lo parió. Pero ganás 1-0. Eso es "ganar como sea": hiciste todo mal, pero ganaste. Si el día que sale todo mal igual gano, me voy feliz, porque entiendo que en el fútbol, por más que te prepares, no siempre sale bien. "Ganar como sea" es ganar más allá de haber tenido un mal partido, de que no te haya salido lo que propusiste. Ese "ganar como sea" te da tiempo. Si intento y pierdo, y pierdo, y pierdo, me van a echar. Prefiero ganar, aunque todo me haya salido mal, para poder seguir trabajando la idea.

-¿Hay un nuevo lenguaje?

-A los dirigentes les gusta escuchar el diccionario de la Real Academia Española. Creen que podés imponer el método Guardiola del Barcelona en cualquier lado. ¿Te pensás que podés poner a tres jugadores con los pies redondos adentro del área y que el arquero se la va a dar y van a salir jugando? No, no son Piqué. Te la van a robar y te meten una contra. Sigo hablando el mismo idioma, pero no soy tan estúpido. A veces tengo que decir alguna cosa rara para que no me tilden de "antiguo". "Los extremos". "Las transiciones". Me indigna que si hablás raro o tenés un dron, sos un gran técnico. ¿Aprendí de gente que no sabía nada? Los técnicos tenían una libretita de supermercado y ahí escribían y dibujaban y me mostraban todo. No siempre el presente es mejor. El pasado también es bueno, si no nuestros maestros fueron una mierda, y no es así.

-¿Por qué un futbolista no es ejemplo?

-No podés meterle a un jugador en la cabeza que tiene que ser ejemplo. Discuto en una cancha y me dicen: "¿Usted no tendría que dar el ejemplo?". ¿Por qué? Soy una persona normal, calentona. El futbolista no se prepara para dar el ejemplo. El ejemplo lo tiene que dar alguien que está muy limpio, que nunca falló en su vida. Y el que no tiene algún muertito en el placar, le pasa raspando. Hay falsos moralistas en el fútbol. Tendría que dar el ejemplo y tratar de no armar quilombo y calmarme porque salgo en televisión y te ven los chicos y los jóvenes que te admiran, y capaz los desilusionás. Eso es otra cosa. Ahora, caerte porque no diste el ejemplo, no. Soy un entrenador de fútbol, no un ejemplo de vida. Cualquiera va a jugar con amigos al fútbol y uno le pega una patada a otro y terminan a las piñas. O se van sin hablar. A nivel profesional, manejamos pasiones.

-"Soy de la calle y un loco de mierda", dijiste. ¿En qué te sirvió para el fútbol?

-Ser de la calle me dio la necesidad de progresar y de ver un lugar en el que poder recomponer la vida. El día que le dije a mi papá que no trabajara más, fue el más feliz de mi vida. Cuando me di cuenta que tenía condiciones, que tenía cinco años y jugaba mejor que los de ocho, empecé a potenciarme. Y ser un loco de mierda me sirvió para aguantar en este ambiente tan jodido del fútbol. Si sos medio livianito, te pasan por arriba. El ambiente del fútbol es muy sanguinario, desde la crítica despiadada, desde el que no te quiere por tu trabajo, desde el que paga en una red social para que los trolls hablen mal de vos. Hay que estar medio loco para bancarte la que pueda venir y reaccionar.

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