Hace al menos ocho años, el nombre del futbolista Carlos Alberto Mejía pudo continuar en el anonimato en la Liga Nacional, pero una promesa de Dios le hizo continuar en el fútbol, ahora está gozando de buena forma a nivel de club con el Real España y con la Selección Nacional de Honduras tras recibir una convocatoria por primera vez a sus 25 años.
Carlos Mejía nació el 23 de marzo de 1997 en San Pedro Sula. Sus pininos en el fútbol los hizo en las Fuerzas Básicas de Miguel "El Gallo" Mariano, un exfutbolista hondureño destacado como legionario en El Salvador.
Su travesía profesional arrancó con 17 años en clubes de la Liga Mayor y Segunda División del fútbol, pero su aventura en la vida no siempre ha sido correr detrás de la redonda, sino también alternando su tiempo para atender un negocio familiar de pintura y enderezado. Hoy pasará de ser un pintor a enfrentar a la Argentina de Lionel Messi.
En entrevista para Club Deportes TVC, Mejía abre su corazón y relata cómo han sido sus días desde que llegó al Real España, sus restricciones con el vicios y sus retos como futbolista.
¡Comenzamos!
Buen día, ¿ya sabes lo que pasará con tu peculiar ‘look’ en la selección? ¿Siempre te ha gustado andar el pelo largo?
Desde pequeño me dejaba crecer el pelo, siempre me ha gustado. Con esta ya serán como cinco veces, entonces digo –ya voy a andar el pelo formal-. En segunda división sí que no me lo cortaron.
¿Entonces ya no te lo dejarás crecer?
Por ahora lo tengo que andar formal, pero lo dejaré crecer…
¿Qué tipo de música escuchas?
Me gusta escuchar música cristiana como Marcos Barrientos, algo suave como de Ricardo Arjona porque me gusta estar concentrado cuando voy a jugar.
¿Hay alguna canción que tengas rayada en tu lista de reproducciones?
Es una de Arjona que se llama ‘Taxi”.
La puedes cantar… (le preguntamos entre risas)
Jaja, me gusta escucharla nada más, no soy para la música.
Veo que no tienes agujeros… ¿no te gustan los aritos?
Mis padres me enseñaron desde pequeño... en un momento mi padre dijo –tráeme el machete Suyapa- y yo le dije –para qué-, -te voy a volar esas orejas mira que tienes aritos. Yo le respondí que era un lunar.

¿No hay nada de vicios en la vida de Carlos Mejía?
No, tampoco me gustó tatuarme, el vicio de beber, fumar o salir a discoteca. Yo a las 8 de la noche ya estoy en mi casa. En estos días no he dormido bien porque hemos estado de viaje, tenemos más kilómetros que la angustia.
¿En tu familia eres el único futbolista?
No, en casa somos siete y seis juegan. Tengo un hermano que le decimos ‘el bicho’.
¿Por el CR7 hondureño o la estrella de Portugal?
Por CR7 (el original) porque siempre le gustaba hacer el ‘siuuuu’. Actualmente profesional solo está uno de ellos que está jugando en un equipo de Liga de Mayor, en su caso no ha tenido mucha oportunidad, pero le he dicho que siga luchando, que su oportunidad va a llegar.
¿Qué sientes al tener ese escudo en tu pecho?
Es un honor tener este escudo, para mí es un privilegio jugar en un equipo grande y representar al país. Me siento orgulloso porque hay buen material. El entrenador acá nos pide que nos divirtamos.
Hace dos años nadie sabía de ti… hoy estás convocado a la selección de Honduras.
Esto es trabajo, yo vengo desde abajo, somos una familia luchadora con mis padres y hermanos, nunca me dijeron que me saliera. Imagínate estar hace dos años en Segunda División y ser llamado a la Sub-23. Con este llamado a la selección me siento más orgulloso.
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Entiendo que tienen un negocio familiar de pintura para autos…
Mi padre tiene un taller de enderezado y pintura que era de mi abuelo. Mis compañeros y entrenador han llevado sus carros allí.
¿Y en tu caso cuál es tu rol?
Me gusta más enderezar con el “tecle”, la “L” y varias herramientas que son peligrosas.
¿Cómo es figurar en Real España y que no se te suba al humo a la cabeza?
Cómo no perderse es la humildad y trabajo por ser alguien en la vida. Si digo –ya estoy en Real España y me voy a conformar- no, yo quiero más y siempre trabajo para eso.
¿En qué momento de tu carrera quisiste rendirte?
Fue cuando estaba en Liga Mayor, yo decía que, si no llegaba a la primera división a los 25, me iba a retirar y dedicarme al taller. Pero hubo una persona que me dijo que siguiera trabajando. En ese momento llegó la oportunidad en Choloma. Yo salí de la escuela de Gallo y estoy orgulloso.

¿Qué tuvo que pasar en ese chico de 17 años para querer tirar la toalla?
Yo estaba decidido a no jugar, pero una voz me impactó y me dijo –hijo seguí que tu carrera apenas comienza-.
¿Una voz de Dios? ¿Un día de oración?
Sí, yo salí de la iglesia y escuché que algo me entró al cuerpo diciéndome –no pares, llegará tu oportunidad, esto apenas empieza-.
¿Cuál es el legado que quieres dejar como futbolista?
Me gustaría que los jóvenes tengan aquel sueño, uno que se haga realidad. En mi vida ya no quería nada y mírame ahora donde estoy pidiéndole a Dios y trabajando con humildad.
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