El empate de la Selección Nacional de Honduras ante Perú no solo dejó goles y debuts históricos; también destapó una de las verdades más incómodas que rodeaban a la Selección de Honduras.
Tras el encuentro, el director deportivo de la Bicolor, Francis Hernández, rompió el silencio y confesó la preocupante advertencia que recibió antes de tomar las riendas del proyecto junto a José Francisco Molina.
Según reveló Hernández, voces externas al entorno actual le habían pintado un panorama desolador sobre la fragilidad mental del futbolista catracho.
"Nos dijeron que al equipo ante situaciones difíciles le costaba y que se caía mentalmente", confesó el directivo, dejando claro que el estigma de la falta de carácter era una sombra que perseguía al grupo en procesos anteriores.

Sin embargo, lo visto en el Estadio de Butarque parece haber marcado el inicio de una metamorfosis psicológica. La H no solo compitió, sino que remontó el marcador en dos ocasiones, metiendo a una potencia sudamericana en su propia área hasta el último suspiro.
"Ayer demostramos que el equipo creyó hasta el final. Los más experimentados nos dieron jerarquía y el grupo respondió", añadió Hernández con tono de reivindicación en plática con Óscar Funes.
Este cambio de mentalidad llega acompañado de una renovación generacional sin precedentes. Con el estreno de cinco nuevos jugadores y el hito histórico de Mike Arana quien a sus 17 años se convirtió en el debutante más joven de la historia, la era Molina envía un mensaje claro: la "fragilidad" ha quedado en el pasado.
Aunque Hernández reconoce que aún hay mucho que trabajar, la primera batalla contra los fantasmas internos de la Selección parece haberse ganado en tierras españolas.
