El empate 2-2 entre Honduras y Perú en Leganés no solo dejó buenas sensaciones futbolísticas en el debut de José Francisco Molina, sino que también encendió el debate por un detalle que no pasó desapercibido.
Y es que Luis Palma saltó al campo con el dorsal número 10. Tras el encuentro, donde "El Bicho" fue protagonista con un gol, el atacante del Lech Poznan aclaró la situación con una frase que dejó a muchos sorprendidos.
Lejos de ser una petición personal por ego o jerarquía, Palma reveló que el cambio de número fue casi una orden de vestuario. "No me lo cambié, fue el utilero que me dijo que me iba a dar el número 10", confesó el mediapunta.
Aunque no ocultó el peso que significa llevar esa camisa: "Muchos jugadores de gran calidad, de experiencia, de leyendas la han usado". Esta revelación genera intriga sobre si es una decisión definitiva del nuevo cuerpo técnico para darle el rol de "conductor" oficial de la H hacia el Mundial 2026.
Además de la polémica del dorsal, Palma analizó su nuevo rol táctico bajo el mando de Molina, dejando entrever que su posición de media punta lo obliga a un sacrificio mayor.
"Hoy me tocó jugar de mediapunta o de delantero, moviéndome a la espalda del volante. Muchas veces cuesta que llegue el balón, pero cuando llega, se aprovecha", señaló, destacando que la clave del empate fue "no dejar de creer hasta el último segundo".
Finalmente, El Bicho se mostró ilusionado con la madurez de los nuevos rostros de la Selección, asegurando que los debutantes jugaron con un carácter que parecía de veteranos.
"Será en Europa o en Estados Unidos donde se vean los amistosos. Creo que se va a hacer un gran trabajo. Estoy ilusionado y fue importante conocer al nuevo entrenador y su idea de juego".
