La Furia Roja se niega a despertar de su sueño norteamericano. En una de las batallas más dramáticas, intensas y futboleras en lo que va del torneo, la selección de España firmó una clasificación heroica a las Semifinales del Mundial 2026 tras vencer de forma agónica 2-1 a Bélgica en el estadio de la ciudad de Los Ángeles.
Con este resultado, el equipo de Luis de la Fuente sella su boleto al AT&T Stadium de Dallas, donde se medirá cara a cara contra la temible Francia de Kylian Mbappé por el pase a la Gran Final.
El partido arrancó con una España volcada al ataque. Desde el primer minuto, la presión asfixiante obligó a Thibaut Courtois a dividir el balón. Al minuto 10, Rodri mandó el primer aviso con un zapatazo que fue taponado por la zaga belga, y al 21', la joya culé Lamine Yamal casi abre el marcador con su clásico disparo colocado con el interior del botín derecho que se abrió apenas desviado.
El dominio español encontró recompensa al minuto 30. Todo nació de una mágica combinación por la banda derecha entre Lamine Yamal y Pedro Porro; Dani Olmo fusiló y provocó un milagro de Courtois, pero en el rechace, Fabián Ruiz llegó puntual a la cita en segunda instancia para mandarla a guardar con el arquero vencido en el suelo. España celebraba el 1-0 que hacía justicia en el trámite.
Sin embargo, los Diablos Rojos no vendieron barata la piel. Cuando parecía que España controlaba a placer el esférico, llegó un balde de agua fría al minuto 41: un centro preciso desde el sector derecho encontró a Charles De Ketelaere, quien se impuso por los aires al juvenil Pau Cubarsí para conectar un testarazo implacable que ponía el 1-1 antes de irse al descanso.
De paso, el belga destrozó el histórico récord de imbatibilidad de Unai Simón que se quedó en 650 minutos.
Para la parte de complemento, España mantuvo el plan de posesión larga y juego en corto. Al 52', Lamine amenazó con un disparo desviado y al 58', Courtois voló de puños para evitar el segundo tras un centro venenoso de la perla del Barcelona.
Pero el destino le tenía guardada una mala jugada al gigante madridista: al minuto 71, Thibaut Courtois sufrió una alarmante lesión y tuvo que abandonar la cancha entre lágrimas, dejando su lugar al arquero suplente Senne Lammens.
Cuando todo indicaba que los Cuartos de Final se marcharían inevitablemente a los tiempos extras, apareció el misticismo español en el epílogo.
Al minuto 88, Pau Cubarsí se tuvo fe y sacó un misil desde muy lejos; el debutante Lammens cometió el pecado de dejar el rechace muerto en el corazón del área, y de la nada, apareció el eterno héroe de las causas perdidas, Mikel Merino, para fusilar las redes y desatar el delirio total con el 2-1 definitivo.
España está entre las cuatro mejores del planeta y el próximo martes 14 de julio se jugará la vida ante Francia en un choque de proporciones mayúsculas en cuanto espectáculo.
