La hazaña se ha consumado tras el diluvio. La selección de México ha derrotado con total autoridad 2-0 a su similar de Ecuador en un vibrante duelo de dieciseisavos de final, amarrando de forma oficial su boleto de oro a los octavos de final de la Copa del Mundo 2026.
El Coloso de Santa Úrsula fue un auténtico manicomio desde la primera mitad. Tras el susto, el diluvio y los relámpagos que obligaron a retrasar el espectáculo por 60 minutos, el fútbol bendito se abrió paso en la Ciudad de México de la mano del "Vasco" Aguirre, quien le planteó un tablero de ajedrez perfecto a Sebastián Beccacece desde el pitazo inicial.
El Vasco Aguirre le planteó un tablero de ajedrez perfecto a Sebastián Beccacece desde el pitazo inicial. En los primeros compases de estudio, Ecuador intentó plantar bandera con un dibujo mesurado, apretando a media intensidad porque le temía al espacio largo. Sin embargo, el libreto precavido de la visita no tardó en agrietarse ante los latigazos aztecas.
Apenas al minuto 4, Mora vio el callejón abierto por la banda, devoró metros con velocidad y descargó hacia el corazón del área para Roberto Piojo Alvarado; el volante se tuvo fe, cargó la pierna y sacó un misil que reventó la humanidad de Ordóñez en el primer aviso serio de la noche.
El partido se rompió por completo y México empezó a oler la sangre, perdonando de forma increíble en una doble oportunidad al minuto 7. Primero, Ecuador quedó pésimamente parado en la transición y el Tri cabalgó en una contra letal de tres contra dos; Luis Romo pecó de egoísta y decidió terminar la jugada con un remate lejano que se marchó directo a la tribuna.
Segundos después, en la siguiente oleada, un centro milimétrico al área encontró el martillazo limpio de Raúl Jiménez, pero el balón caprichoso se abrió rozando el poste ante el lamento de la afición.
La presión local se volvió asfixiante y el área ecuatoriana comenzó a arder. Al minuto 14, Raúl Jiménez se vistió de mago al aguantar la marca de espaldas in extremis y conectar con un Julián Quiñones que habilitaba a todos; el '16' levantó la cabeza y asistió al 'Piojo' Alvarado, quien fusiló de primera intención, pero un botín salvador de la zaga ecuatoriana desvió el trayecto milagrosamente al tiro de esquina.
Tanta agua al cántaro que al fin se rompió al minuto 22 con una obra de arte. Roberto Alvarado frotó la lámpara en el medio sector y metió un pase quirúrgico para la carrera supersónica de Julián Quiñones.
El ariete que rompe las redes en Arabia Saudita aguantó el fuera de juego con colmillo, se perfiló ante la salida de Hernán Galíndez y sacó un derechazo imperial que se colgó en el ángulo para decretar el 1-0. Fue una descolgada marca de la casa a pura velocidad por la banda izquierda que significó el tercer grito de Quiñones en la copa y la tercera asistencia del Piojo en el torneo.
Ecuador no asimilaba el golpe cuando México cocinó una joya de gol champán al minuto 31. Todo nació de una recuperación total en la trinchera baja mexicana que desató una transición perfecta a tres toques.
Raúl Jiménez descargó en corto para Quiñones, este se la devolvió con una pared de seda y el mismo Jiménez, sacó un remate celestial, inalcanzable, para colgarla del ángulo y firmar el 2-0. Un auténtico baile que significó el segundo gol en la historia de los Mundiales para el ariete del Fulham.
Herida en su orgullo, la escuadra sudamericana quemó sus últimos cartuchos del primer tiempo buscando desesperadamente el descuento. Al minuto 39, John Yeboah armó la personal por la pradera derecha, recortó hacia el centro como un cuchillo en mantequilla y sacó un zurdazo envenenado a media altura.
Cuando ya se cantaba el gol ecuatoriano, el arquero mexicano Raúl 'Tala' Rangel voló de manera espectacular para meter las dos manos y ahogar el peligro de forma monumental.
Para la segunda mitad, el panorama cambió de ritmo pero no de dueño. Al minuto 57, la Selección Mexicana comenzó a hacer su juego con extrema inteligencia, cediéndole la iniciativa a una obligada escuadra Tricolor.
Cuando parecía que Ecuador intentaba adelantar líneas, México recordó que seguía siendo el rey de las áreas y estuvo a nada de firmar la goleada. Al minuto 67, un cobro de tiro de esquina milimétrico encontró la testa de César Montes; el Cachorro conectó un remate franco con sello de gol, pero el guardameta Hernán Galíndez reaccionó de forma descomunal y a una sola mano impidió que las esperanzas de su nación se esfumaran de manera definitiva.
Ecuador apeló al orgullo y comenzó a bombardear el área azteca, provocando un par de sustos que exigieron al máximo a la zaga local. Al minuto 72, el estadio entero se tuvo que poner de pie para ovacionar a Johan Vásquez; un nuevo servicio peligroso buscaba receptor envenenado, pero Vásquez anticipó con una barrida monumental y suicida para cortar de tajo el peligro.
La última llamada de atención para el Tri llegó al minuto 82, cuando un nuevo balón al área fue "descompuesto" por Rodríguez tras chocar de forma violenta con los zagueros centrales mexicanos; para fortuna de los locales, el réferi central determinó que existía una clara infracción sobre el guardameta, decretando una falta salvadora que enfrió los ánimos de la visita.
Los minutos finales fueron de mero trámite. México durmió el balón con el apoyo de su gente y selló un triunfo incontestable que lo mete de lleno entre los mejores 16 equipos del planeta. El sueño del Mundial 2026 sigue más vivo que nunca en territorio azteca.
